Un informe presentado ayer por la comisión que investigó las denuncias de pederastia por parte de religiosos católicos en Bélgica reveló que 13 de las víctimas de los malos religiosos se suicidaron y seis más lo intentaron. La investigación, a cargo del psiquiatra infantil Peter Adriaenssens, indicó que las indagatorias analizadas comprenden desde la década de 1950 hasta mediados de 1980, periodo en el que se recibieron 475 denuncias contra pederastas de casi todas las diócesis del país y entre cuyas víctimas figuran niños de dos años. Miembros de la citada comisión escucharon los testimonios de casi 500 víctimas y dijeron estar consternados por lo que habían oído. Esto incluye violaciones orales y anales, además de masturbaciones.

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